Todos tenemos un plan

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– ¿Me querés?
–Sí
–¿Me vas a querer siempre?
–Sí…

La cámara se aleja, los cuerpos de Agustín y Rosa en aquella pequeña balsa se disuelven cada vez más en la inmensidad del agua. La música se eleva y la pantalla se vuelve negra. ¿Cuánto encierra una pregunta como ésta? Todos la hicimos alguna vez, todos buscamos en el sí un punto de anclaje, una esperanza. ¿Me vas a querer siempre? ¿Pase lo que pase? Y no es tanto (o no es sólo) que la otra persona nos siga queriendo, sino el saber que nosotros, al fin de cuentas, no vamos a haber cambiado. No tanto, no en nuestra esencia. ¿Hacia dónde vamos? ¿Hacia dónde somos?

Viggo Mortensen

Todos tenemos un plan está plagada de dudas, preguntas, contradicciones. Cada personaje tiene una doble cara y encara esa búsqueda desesperante de verdades y mentiras dentro de sí mismo. Viggo Mortensen interpreta a unos hermanos gemelos que, en palabras del propio actor, “se parecen mucho, pero se quieren muy poco”. Quizás el odio entre ellos provenga de la forma en que se identifican en el otro, la forma en que ven plasmados allí sus peores demonios. Y así encara cada personaje su propia búsqueda, luchando contra sus demonios internos, su pasado, su futuro. Luchando por cambiar, por descubrirse, o simplemente por aceptarse; tal vez, como diría el personaje de Fanego, no haya lugar para grandes cambios.

La fotografía y los paisajes del Delta son factores imprescindibles en la construcción del clima sombrío que guía la película, así como la complejidad psíquica de los personajes, el triunfo de los actores y el guión en poder representar su esencia sin caer en la utilización de diálogos explícitos. La riqueza de Todos tenemos un plan está justamente en los silencios, el clima, la simbología precisa que adquiere cada imagen, cada gesto, cada toma.

Después de casi 120 minutos de film, cuando la cámara se aleja hasta perder a los personajes en medio de aquella inmensidad que tanto los confunde y oprime, lo que queda no es tanto el avance de la trama o lo que ha pasado en pantalla, sino más bien la lucha interna de cada personaje consigo mismo, todo lo que sucede dentro de su mente, sus búsquedas, la oscilación entre verdad y mentira. Contradicciones. Porque frustra pensar que cada uno tenga su papel asignado y no haya lugar para grandes cambios, pero tememos que el único cambio posible sea la corrupción total del espíritu mismo. Quizás, si en medio de aquel vacío infinito alguien asegura que te quiere y que así será siempre, pase lo que pase, la incertidumbre valga la pena. Al menos, un punto de anclaje.

http://www.youtube.com/watch?v=KXaZCSKvkRI

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