Música sin marcos y sonidos periféricos: Mi amigo Invencible

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Los intelectuales de la música rondan nuevamente por el Club que hace revivir nuevas sonoridades y poéticas musicales. El viernes a la noche en Belle Epoque sentimos el otoño penetrar nuestros cuerpos cargados de energías listas para despertar. Caímos en la cuenta que era hora de disfrutar el lugar y abrirnos a las raras canciones nuevas. Mientras un cigarrillo se prendía, un vaso de cerveza se compartía y las risas heladas se contagiaban, esperábamos a paso lento la ascendencia de una banda en progreso: Mi Amigo Invencible.

Autores de conceptos místicos que se impregnan en las canciones de su último disco La Nostalgia Soundsystem (2013), los mendocinos tienen como espina dorsal una idea multivariada de indie, rock psicodélico, after- rock, folk y rock alternativo. Sin embargo esta polaridad de etiquetas sonoras se desvanece con una fusión sin igual. La articulación lúdicas de las guitarras de Mariano di Cesare y Nicolas Voloschin intervienen en una conexión divina con la mantenida percusión que realiza Leonardo Gudiño. Dependiendo de los toques del hi-hat de la batería, podemos encontrarnos en un momento culminante con palabras que nos hablan de “escaparle de la salida” o con un bajo de improvisadas maniobras que conservan las partes rítmicas de las melodías cantadas por Mariano Castro.

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Ph: Gaspar Bochaka

Desde los albores de su música hasta hoy, los amigos invencibles siempre conectaron con ese lugar en que las experiencias y las relaciones humanas se comparan con acciones de animales, como escuchamos en Los Pájaros. Además la sabiduría en el equilibrio entre su pasado y su presente, conserva las inflexiones instrumentales que estamos acostumbrados a escuchar de Mi Amigo Invencible. Aquellas intervenciones de un minuto que escuchábamos en Relatos de un Incendio (2011) o en Las cuatro canciones del viaje (2010), convergen en La Nostalgia Soundsystem amalgamadas con el contenido de las canciones.

Llenos de energía evolutiva, los muchachos de la tierra del vino, adentrados ya en la anatomía de Buenos Aires desde 2009, coordinan nuevamente sus creaciones de arte y música para lo que vendrá en este año impar y en un mes impar. Los detalles de lo nuevo ya tienen nombre La danza de los principiantes que expandirá en Noviembre nuevos vapores eclécticos y emergentes de música.

Acompañados de los muchachos epidérmicos, los locales Benigno Lunar, el equipo musical supo montar la belleza del sonido sin marco. Entre lunares benignos e invencibles amigos, la noche de la Belle  se transformó en un micromomento suspendido en el tiempo. Lograron inmiscuirnos en una espiral que se aleja cada vez más del centro y se acerca a las periferias de una música de azares, de casualidades incontroladas y de algunos tiempos olvidados. Retroceden invisibles y avanzan invencibles: listos para quedarse espirituales y soberanos de sentidos.

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